No te vistas que no vas a ningún lado — The Truth Behind the Talk of Puerto Rico’s Statehood

For months now, there’s been renewed chatter among certain Democratic leaders in Washington about making Puerto Rico the 51st state — supposedly as soon as they regain control of Congress after next year’s midterm elections.

At first glance, that might sound like a reason for hope. After all, who wouldn’t want progress after 125 years of waiting?
But the truth is — and this is where many Puerto Ricans are being misled — statehood isn’t just a matter of political will or a single election. It’s a process deeply tied to power, control, and political calculation between the two dominant U.S. parties.


🏛️ The Political Game Nobody Wants to Explain

Democrats are not pushing Puerto Rico’s statehood out of compassion or historical justice. Their primary motivation is numerical power — to add more seats in the U.S. Senate and House of Representatives.

By admitting Puerto Rico (and possibly Washington, D.C.) as new states, Democrats would gain four new senators and additional congressional votes. This would all but guarantee them a long-term majority over Republicans.

On the other hand, Republicans have made their position crystal clear. They view Puerto Rico’s admission as a direct political threat that would tilt the balance of power for decades.
That’s why several key Republican senators — including the President — have openly vowed to use every tool at their disposal, including the filibuster, to block any statehood attempt.


⚙️ How the Filibuster Blocks Everything

Here’s what most people don’t know:
Even if Democrats win both the House and the Senate next year, they still can’t pass a statehood bill on their own.

Why? Because of the filibuster, a Senate rule that requires 60 votes to move a bill forward. And Democrats, even at their strongest, rarely reach that number.

So while they may have a simple majority, the Republican minority can use the filibuster to stall, delay, and ultimately block any effort to incorporate or admit Puerto Rico as a state.

That means the promises of “statehood next year” are politically hollow.
Or as we say back home:

No te vistas que no vas a ningún lado.
Don’t get dressed — because you’re not going anywhere.


📜 The Reality Beneath the Rhetoric

Even if — somehow — the Democrats succeeded in overcoming the filibuster, that would only be step one.
Because before Puerto Rico can even be considered for statehood, Congress must first incorporate the island — changing its current classification from unincorporated territory to incorporated territory.

That single step alone would require another vote in both chambers of Congress — another opportunity for a filibuster, another round of political obstruction, and more years of waiting.

And once Puerto Rico becomes incorporated, autonomy is no longer an option.
It becomes constitutionally impossible to seek self-government under Spain, because incorporation locks Puerto Rico into the full legal framework of the United States.


⚖️ The Trap That Keeps Us Stuck

This is the uncomfortable truth most politicians won’t say out loud:
Both parties benefit from keeping Puerto Rico exactly where it is.

  • Democrats can use the promise of statehood to win votes and sympathy.

  • Republicans can use the threat of statehood to rally their base and block the opposition.

And in between those games lies the Puerto Rican people — still waiting, still hoping, and still trapped in a 125-year-old colonial loophole.


🇪🇸 Why Autonomy with Spain Must Be on the Table Now

Before any move toward incorporation takes place, Puerto Ricans must demand that autonomy with Spain be included as a viable political option.
Spain has already proven the success of autonomous governance through its regions — the Canary Islands, Galicia, Andalusia, and others — all self-governing, culturally vibrant, and economically integrated with the European Union.

Once Puerto Rico is incorporated into the United States, that door closes forever.
No autonomy. No return to our own legislative sovereignty. No connection to Europe.


✊🏽 The Time to Act Is Now

So as both parties in Washington use Puerto Rico as a political pawn, we must stay vigilant, realistic, and united.

It’s not about blue or red — it’s about our right to self-determination before Congress traps us in permanent dependence.

To every Puerto Rican who’s watching the headlines, remember:

No te vistas que no vas a ningún lado.
Don’t fall for the same promises that have kept us standing still for over a century.

Now is the time to push for what’s truly within reach —
Autonomy with Spain.
A path that honors our history, protects our culture, and restores our dignity.

No te vistas que no vas a ningún lado — La verdad detrás del discurso sobre la estadidad de Puerto Rico

Durante los últimos meses, ha resurgido el tema entre ciertos líderes del Partido Demócrata en Washington sobre convertir a Puerto Rico en el estado número 51 — supuestamente tan pronto como ganen nuevamente el Congreso en las elecciones de medio término del próximo año.

A primera vista, eso podría sonar como una buena noticia. Después de todo, ¿quién no quiere progreso después de 125 años de espera?
Pero la verdad — y esto es lo que casi nadie explica — es que la estadidad no depende de un simple voto ni de una promesa electoral.
Detrás de todo esto hay un juego de poder, intereses partidistas y cálculos políticos entre demócratas y republicanos.


🏛️ El juego político que nadie quiere explicar

Los demócratas no están impulsando la estadidad por amor a Puerto Rico ni por justicia histórica.
Su principal motivación es el poder numérico — obtener más escaños en el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

Al admitir a Puerto Rico (y posiblemente a Washington D.C.) como nuevos estados, los demócratas obtendrían cuatro nuevos senadores y varios congresistas adicionales. Eso les garantizaría una mayoría estable durante décadas.

Por otro lado, los republicanos han sido claros y contundentes.
Ven la admisión de Puerto Rico como una amenaza directa al equilibrio político del país.
Por eso varios senadores republicanos — incluyendo al presidente — han prometido usar todas las herramientas a su alcance, incluyendo el filibusterismo, para bloquear cualquier intento de convertir a Puerto Rico en estado.


⚙️ Cómo el filibusterismo lo bloquea todo

Aquí está el detalle que muchos desconocen:
Aunque los demócratas logren ganar la Cámara y el Senado, no pueden aprobar un proyecto de estadidad por sí solos.

¿Por qué?
Por la regla del filibusterismo, que exige 60 votos en el Senado para poder avanzar un proyecto de ley.
Y ni los demócratas más optimistas alcanzan esa cifra.

En otras palabras, aunque tengan mayoría simple, los republicanos pueden usar el filibusterismo para frenar o enterrar cualquier intento de incorporar o admitir a Puerto Rico como estado.

Así que todas esas promesas de “estadidad el año que viene” no son más que palabras vacías.
Como decimos en Puerto Rico:

No te vistas que no vas a ningún lado.
No te prepares, porque no vas a ir a ninguna parte.


📜 La realidad detrás de la retórica

Y aun si — por algún milagro político — los demócratas lograran superar el filibusterismo, eso sería solo el primer paso.
Porque antes de que Puerto Rico pueda siquiera ser considerado para la estadidad, el Congreso primero tendría que incorporarlo — cambiando su clasificación actual de territorio no incorporado a territorio incorporado.

Ese paso requeriría otra ley, otro voto en ambas cámaras, y otra oportunidad para que los republicanos lo bloqueen.

Y una vez Puerto Rico se convierta en territorio incorporado, la autonomía deja de ser una opción.
Con la incorporación, el país queda jurídicamente atado a la Constitución estadounidense. No hay regreso, ni espacio para un modelo de autogobierno como el que ofrece España.


⚖️ La trampa que nos mantiene estancados

Esta es la verdad que casi nadie dice en voz alta:
Ambos partidos se benefician de mantener a Puerto Rico exactamente donde está.

  • Los demócratas usan la promesa de la estadidad para ganar votos y simpatía.

  • Los republicanos usan el miedo a la estadidad para movilizar a su base y frenar a los demócratas.

Y en medio de ese juego de poder, el pueblo puertorriqueño sigue esperando, sigue creyendo, y sigue atrapado en un limbo colonial que ya dura más de un siglo.


🇪🇸 Por qué la autonomía con España debe estar sobre la mesa ahora

Antes de que ocurra cualquier intento de incorporación, los puertorriqueños debemos exigir que la autonomía con España sea incluida como una opción política legítima.

España ya ha demostrado el éxito del modelo autonómico en regiones como las Islas Canarias, Galicia y Cataluña — todas con autogobierno, identidad propia y acceso directo a la Unión Europea.

Si Puerto Rico se incorpora a los Estados Unidos, esa puerta se cierra para siempre.
Ya no habría camino hacia la autonomía ni hacia la recuperación de nuestra soberanía legislativa y cultural.


✊🏽 El momento de actuar es ahora

Mientras en Washington los partidos usan a Puerto Rico como ficha política, nosotros tenemos que mantener la mirada clara y realista.

No se trata de demócratas o republicanos.
Se trata de nuestro derecho a decidir antes de que otros decidan por nosotros.

A todo puertorriqueño que lee las noticias y escucha las promesas, recuérdalo siempre:

No te vistas que no vas a ningún lado.

 

No caigas en las ilusiones políticas que nos han detenido por más de un siglo.
El momento de actuar es ahora —
por una autonomía con España,
por un futuro que dependa de nosotros,
y por una identidad que nunca debimos perder.